El Peugeot I-cockpit cumple 10 años
El Peugeot i-Cockpit® vio la luz en 2012, con el primer PEUGEOT 208. Por primera vez en la historia del automóvil en Francia, un puesto de conducción innovador, que revolucionaba los códigos del diseño automovilístico, a bordo de vehículos de serie.
Fruto de un largo periodo de reflexión y del trabajo de investigación y de pruebas, un viaje lleno de interrogantes y, sobre todo, de éxitos, PEUGEOT i-Cockpit®, un concepto innovador y original, celebra ahora su 10º aniversario. Es la ocasión perfecta para repasar la historia de una ambición visionaria que se ha hecho realidad.
Una visión innovadora de la conducción
Bertrand Rapatel, Director de Diseño Interior de PEUGEOT, lleva trabajando en el i-Cockpit® desde la versión de segunda generación en los 308 y 3008. Le preguntamos cómo describiría el i-Cockpit® a alguien que aún no lo conozca.
i-Cockpit® se basa en varios principios fundamentales: la experiencia de conducción: el volante compacto es el centro de la arquitectura i-CockPit. Proporciona una experiencia de conducción más dinámica y deportiva. Es muy diferente de un volante convencional.
El volante compacto multiplica por 10 la sensación de conducción porque las amplitudes de movimiento son menos importantes. Esto mejora la velocidad y la agilidad del conductor, al tiempo que proporciona una posición de conducción más relajada.
Sin duda alguna, podemos decir que nace una identidad. Jérôme Micheron, actual responsable de Producto PEUGEOT, participó activamente en la creación del i-Cockpit®. Nos cuenta cómo surgió este extraordinario proyecto.
"Para la primera idea del i-Cockpit®, nos planteamos las siguientes preguntas: "¿Cómo ofrecer nuevas sensaciones a bordo de un PEUGEOT sin estar en un circuito? ¿Cómo encontrar sensaciones de conducción acordes con las expectativas de los clientes y con las nuevas normas de seguridad, como los límites de velocidad?"
Fue buscando respuestas a estos problemas y basándonos en diversos estudios de clientes como el i-Cockpit® comenzó a tomar forma.
La llegada de lo táctil a nuestra vida cotidiana también fue sin duda un factor determinante a la hora de pensar en la nueva cabina del conductor. Esto se corresponde con el lanzamiento del primer iPhone en junio de 2007. En aquella época, los coches ya tenían pantallas, pero no eran táctiles sino pasivas.
Habíamos llegado a un punto en el que los salpicaderos se habían vuelto demasiado complicados: necesitábamos simplificarlos y modernizarlos. Cuando empezamos a pensar en todas estas cuestiones, solíamos utilizar la expresión "a la caza de botones".








